Nueva Orleans

Originalmente publicado en Marzo de 2015

 

“At any rate, that is happiness: to be dissolved into something complete and great”. Wills Cather – My Antonia

 

Sé que ha pasado un tiempo, y la verdad es que no sé cuántos borradores he tenido de esta entrada… A ver qué os parece

Hoy os voy a proponer un juego.

Pensad en vuestra canción favorita
¿La tenéis?
Pensad en lo que os hace sentir
Multiplicad eso por 1,000,000,000
Pensad también en vuestra película favorita
Multiplicad por 1,000,000
Pensad en uno de los momentos más felices de vuestra vida
Multiplicad por 1,000

¿Qué tenéis? El mayor sentido de liberación, felicidad y satisfacción de vuestras vidas.

¿Qué haríais si os dijera que hay un lugar en el mundo en el que podéis experimentar eso cada día? Bienvenidos a Nueva Orleans, donde el lema es ” deja que el buen tiempo rule “.

Como os conté en una entrada anterior, llegamos en un día súper lluvioso, feo, gris, un mes después de carnaval.

Receta para el desastre, ¿no?
No, para nada.

Nueva Orleans como la conocemos es el French Quarter, que sería el casco antiguo. Se llama así por las casas de decidido carácter colonial, ésas con barandillas preciosas. Son casas de 2 pisos, con terrazas grandes que permiten que entre el aire en la casa, cosa importantísima en zonas tan húmedas como Nueva Orleans. Y es que la ciudad está frente al golfo y además pasa el Mississippi y las temperaturas en verano son terribles.

Pero bueno, me voy a remontar de nuevo a la historia, la cual se debe conocer para poder entender el carácter de Nueva Orleans (o el de Louisiana, su estado).Si cogéis un mapa, podréis ver cuán expuesta estuvo la ciudad en su día y cuál fue su valor como punto estratégico en el pasado. De hecho Louisiana como estado fue pasada de mano en mano, cual señora de la noche, entre varias naciones, entre ellas España.

Nueva Orleans fue fundada por colonos franceses en el 1700 y poco. A mitad de siglo, Francia le cedió a España el gobierno del estado pues estábamos ayudándoles contra los ingleses en la guerra de los 7 años (en la que perdimos Cuba y Manila por primera vez) . De esto me enteré yo leyendo una guía estando ya en EEUU, gracias a que en su día mi curso no debió llegar al curriculum que incluía la historia estadounidense en el siglo XVIII. La ciudad fue española 39 años. Después pasó a manos Napoleónicas durante 2 años, tras los cuales toda Louisiana fue vendida a los americanos. La sociedad había sido más bien francesa-española-criolla, pero tras la llegada americana hubo un influjo de inmigrantes irlandeses e italianos (a día de hoy tienen hasta sus propios bayous!!)

Sinceramente, no me esperaba nada extremadamente español al llegar (no lo suele haber en yankilandia) pero al ver las placas de Talavera de la Reina me quedé helada… Realmente habíamos cortado el bacalao TANTO en EEUU? Pues parecer ser que sí… Mirad la historia de Nueva Orleans en wikipedia y lo veréis. De hecho, tuvimos un papel bastante importante en la guerra civil estadounidense y a día de hoy se están descubriendo muchos documentos que demuestran lo realmente involucrada que España estuvo en el evento. Pese haber tenido una presencia importante en Nueva Orleans, a día de hoy hay errores graciosos en los nombres de sus calles. Por ejemplo, Bourbon Street, la calle por excelencia, no se llama así por la bebida americana, sino porque en su día era Calle de Borbón.

Aparte del French Quarter, hay otras dos zonas “semi turísticas” y el resto es más ciudad en sí. Nosotros nos quedamos en Canal Street (el sur del French Quarter y el límite en sí). El primer día nos dedicamos a sumergirnos en el savoire faire de la ciudad, buscando bares en los que tomarnos los mejores Bloody Mary (en mi caso) o el mejor bourbon (en el caso de David) – todo esto para olvidar el mal trago de la conducción, por supuesto. Pasamos de un bar a otro, mientras llovía a raudales… En un momento, dejó de llover y nos fuimos a buscar un sitio en el que comer algo y que mejor que zamparse un Po’boy que en Nueva Orleans (http://es.m.wikipedia.org/wiki/Po%27_boy) .

Y señores… Qué gastronomía la de Louisiana y cómo te demuestra la “criollez” de sus tierras (me permitís inventarme la palabra?) . La comida tiene claros tintes africanos, españoles y franceses. Haced una búsqueda en Google de “yambalaya” o de “gumbo” y veréis como sí… Qué mezcla más sensacional. No me puedo olvidar de los beignets! La primera vez que comí buñuelos como en 20 años!!!!

El primer gumbo lo comimos la primera noche, cuando fuimos de camino buscando la Nueva Orleans de verdad, la de la gente local. Caminando encontramos un bar llamado Maison. Nada más entrar, descubrí que me sería dificilísimo irme de esta ciudad… ¡¡ Qué música!! ¡¡Cómo bailaba la gente!! Me sentí transportadísima (me invento otra palabra) a una época anterior. Cenamos, bebimos y disfrutamos como enanos. El grupo de la noche era “New Orleans Swamp Donkeys” y fueron espectaculares. No me fui sin comprar un CD que puse en el coche cuando dejábamos New Orleans atrás por última vez… Se me cayó la lagrimita.

La música en Nueva Orleans no sólo es arte… Es vida… Se lleva en la sangre. Esa gran mezcla de culturas se traduce en ritmos, desde brass al jazz y viceversa. Estoy convencida de que si naces o te crías allí, se te debe afinar el sentido de la audición. Cada calle tiene un par de grupos y cada bar tiene un banda que vendería millones de discos en cualquier país. Es fascinante. Imaginaos ser de un sitio del que son muchos grandes artistas (como Louis Armstrong)… ¡Menuda presión!

Durante el segundo día hicimos un tour con uno de los pocos guías totalmente independientes de Nueva Orleans. Llegó de Chicago hace 12 años y no se ha podido ir.

Nos enseñó el French Quarter mientras nos lo ilustraba con historias de época y cambios de gobierno… Nos llevó a la Catedral de San Luis, de la época colonial española (aunque luego se medio vino para abajo), nos contó sobre la importancia que tuvo el nefasto negocio de la esclavitud en Nueva Orleans y también hablamos de la importancia del clima en la zona.

Y es que Nueva Orleans está frente al golfo, al lado del Mississippi y fue construida en tierra pantanosa, como la gran mayoría de Louisiana. El huracán Katrina inundó la ciudad y contribuyó a que la ciudad bajara un 50% en número de habitantes (bien por fallecimiento o por abandono). Se ha hablado muchísimo de Katrina, de las injusticias que se llevaron a cabo y de cómo falló el sistema de barrera anti inundación… Os dejo que busquéis por internet lo que supuso, porque si no, no acabaré esta entrada nunca.

Hablando de zonas pantanosas, ese día descubrimos que en los cementerios de Nueva Orleans “se lleva” el nicho. Más que nada porque si no las lluvias e inundaciones sacarían los ataúdes a flote! Cuando caminas por el cementerio de San Luis número 1 se puede ver incluso cómo se están hundiendo las tumbas. Allí también se puede ver la pirámide que Nicholas Cage se ha comprado para cuando él pase a mejor vida.

No nos podemos olvidar de la pasión de Nueva Orleans con lo oculto. Voodoo, vampiros, brujas… Existe mucha superstición en Nueva Orleans y eso se nota en el aire. En el cementerio, se puede visitar la tumba de Marie Laveau, “reina” del voodoo http://es.m.wikipedia.org/wiki/Marie_Laveau . Marie fue una mujer muy popular en su tiempo que consiguió sacarle mucha información a gente muy importante a cambio de arreglarles sus cosas o a cambio de pociones y hechizos. Marie es respetada mucho incluso a día de hoy y el que visita su tumba la marca con una x para pedir un deseo, lo grita y, si se cumple, la persona en cuestión debe volver, poner un círculo alrededor de la x y hacerle una ofrenda. O,bueno, igual debería haberlo escrito en pasado, pues al parecer un listillo pintó la tumba de rosa y desde hace un par de días han limitado la entrada al cementerio por respeto.

El resto de nuestro tiempo en Nueva Orleans lo pasamos comiendo (ostras y crayfish), bebiendo, paseando y disfrutando de este gran puchero de culturas que es este magnífico lugar

Para mí, eso fue Nueva Orleans: una válvula de escape de las presiones u requisitos de la vida cotidiana. Desde que entré en la ciudad, mi ánimo cambió: cosas que antes eran estresantes ya no me importaban un comino. Esa magnifica actitud de completa ignorancia, de dejarse llevar y, más importante, de disfrutar de la vida. La música, la comida, la gente… Qué grandes lecciones me dieron y qué grandes fueron. Cómo me acuerdo cada día de las sensaciones que me dio Nueva Orleans… Sinceramente, espero que las estéis sintiendo cada día

PD: durante el resto del viaje, perseguimos la música … Pero eso ya os lo contaré otro día

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